| El Efecto Isaías
La ciencia cuántica sugiere la
existencia de muchos futuros posibles para cada momento de
nuestra vida. Cada futuro se encuentra en un estado latente
hasta que lo despertamos gracias a las elecciones que realizamos
en el presente.
Un rollo de dos mil años de antigüedad con un
texto escrito por el profeta Isaías describe precisamente
dichas posibilidades en un lenguaje que tan sólo estamos
empezando a comprender. Además de compartir sus visiones
de nuestro tiempo, Isaías describió la ciencia
de cómo elegir qué futuro experimentar.
Cada vez que lo hacemos, experimentamos el
efecto Isaías.
Las antiguas tradiciones nos recuerdan que hemos venido a
este mundo por una razón que está por encima
de cualquier otra. Estamos aquí para amar y hallar
un amor aún mayor que trasciende cualquier otra forma
de amor conocida por los ángeles celestiales.
“Y vi un nuevo cielo y una nueva tierra...
escuché una voz que decía
ya no habrá muerte
ni tristeza, ni llanto,
porque las cosas de antes ya han pasado.”
El Libro de Revelaciones de los Esenios
El tiempo no es todo lo que parece. No fluye
solamente en una dirección, y el futuro existe simultáneamente
con el pasado. Albert Einstein
“Al pensar anticipadamente en algo que
vamos a experimentar (por ejemplo, pensar en la cita que tenemos
para visitar una pirámide egipcia en compañía
de grandes científicos e investigadores) y hablamos
de vivencias como si ya estuviéramos dentro de la pirámide,
nuestra conciencia ha cambiado un viaje largo, por la ruta
que llevamos, a un viaje que se redujo de 7 a 4 horas.”
El Antiguo Arte de Curar en China: (optar por el amor, el
uso de movimientos especializados y el desarrollo de la fuerza
vital {Ch’i} por encima de la medicina y la cirugía
parece ser la respuesta a sus oraciones).
La experiencia de la mujer que estaba en la
mesa de un hospital en el Centro de Entrenamiento de la Clínica
Huaxia Zhineng Qigong en Qinhuangdao, China, llamado el ‘Hospital
que no usa Medicina’ parece un milagro, sin embargo
fue grabado. Se trató de una paciente que sufría
de un tumor en la vejiga y se le estaba tomando un ultrasonido
mientras se grababa el videotape. Junto a la mujer se encontraban
tres practicantes vestidos con chaquetas blancas de médico
a unas tres pulgadas del costado de la mujer. Los hombres
parecían concentrados, sin moverse y uno de ellos empezó
a mover sus manos en el aire arriba de la cara y pecho de
la paciente. Se podía ver la imagen del ultrasonido,
en un recuadro, de la pantalla. El instructor dijo, “están
ustedes viendo un cáncer de vejiga de aproximadamente
3cm de diámetro. Los tres hombres continuaban repitiendo
una palabra una y otra vez, una palabra que aumentó
de volumen y se hizo más intensa. Esa palabra significa
en español, más o menos, “ya desapareció”,
“ya está realizado”. La forma en el ultrasonido
empezó a vibrar y en menos de tres minutos el tumor
prácticamente se derritió y desapareció
de nuestra vista. La enfermera y los tres hombres hablaron
entre sí, luego asintieron complacidos y educadamente
cada uno se inclinó y suavemente aplaudió dando
por confirmado la resolución del caso. Gregg Braden
se preguntó: “¿Cómo es que la ciencia
occidental no tiene ningún mecanismo que explique este
evento?”
Dice Braden: “la idea de que equis resultado
ocurra en virtud de eventos previos se llama determinismo.
Atribuido al filósofo alemán Gofffried Leibniz,
el determinismo establece que toda cosa atestiguada o experimentada
en nuestro mundo, sin importar su apariencia al azar, sucede
en virtud de los eventos que la precedieron. La teoría
la describe más claramente Leibniz en sus propias palabras:
“Nada sucede sin que exista una razón suficiente;
es decir, si uno tiene suficiente conocimiento, uno puede
siempre explicar por qué cualquier cosa sucede como
lo hace.”
En tiempos recientes, el pensamiento determinista
ha sido mayormente aclarado por reconocidos científicos
como Jacques Monod, Premio Nobel en biología en 1965.
Monod describe su punto de vista al establecer que “cualquier
cosa puede ser reducida a interacciones simples, obvias y
mecánicas.” Desde estas perspectivas de determinismo,
la aparente sanación de un tumor canceroso ocurrió
como resultado de eventos que fueron llevados hasta el momento
de la curación. Si tuviéramos una introspección
sobre cada uno de aquellos eventos, nuestro sentido de estar
viendo un milagro desaparecería y veríamos la
curación como el resultado lógico de una conocida
secuencia de eventos. Sin embargo, en el mundo de la mecánica
cuántica, un evento como la compresión del tiempo
o la sanación de un tumor ofrece un prospecto muy diferente.
El agente adicional ha sido identificado como “libre
albedrío”.
De todas las incertidumbres en un universo de
múltiples resultados, dos componentes están
muy claros: primero, para que se puedan considerar resultados
múltiples esto implica que cada posibilidad ya ha sido
creada y está presente en nuestro mundo. Quizá
en una forma que todavía no podemos reconocer, en alguna
parte de la creación, como una mezcla embrionaria de
lo físico y lo no físico, cada resultado espera
ser llamado al foco de nuestra conciencia; segundo, a medida
que un resultado da paso a otro, por un breve momento los
dos deben ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. A medida
que un evento es traído a nuestro foco de atención,
de nuestros sentidos, éste debe ser capaz de traslapar
el segundo evento, aunque sea la fracción de segundo
que toma a los dos deslizarse pasando uno sobre el otro.
LIBRO COMPLETO PARA CONSULTA:
El
Efecto Isaías
Decodificación de la ciencia perdida de la oración
y la profecía
Por Gregg Bramen
|