Los jhanas en la meditación budista Theravada
por Leigh Brasington
Todos conocemos el óctuple sendero , la guía del Buda para alcanzar la iluminación. Sabemos qué significan la palabra correcta, la acción correcta, el sustento correcto, etc., y reconocemos su gran importancia. Sin embargo, el octavo paso, la " concentración correcta ", suele pasarse por alto. Este artículo explicará qué es la concentración correcta, cómo practicarla y el papel que desempeña en el camino hacia la iluminación.
La Concentración Correcta (Samma Samadhi) se define explícitamente en el Mahasatipatthana Sutta ( Digha Nikaya #22 ) y en otros suttas (por ejemplo, Saccavibhanga Sutta - Majjhima Nikaya #141 ) como meditación jhánica:
¿Y qué es la concentración correcta? Aquí, un monje —apartado de los deseos sensoriales, apartado de los estados mentales negativos— entra y permanece en el primer Jhana, que está lleno de éxtasis y gozo nacidos del recogimiento, acompañados de pensamiento inicial y sostenido. Al aquietar el pensamiento inicial y sostenido, al alcanzar la tranquilidad interior y la unidad de la mente, entra y permanece en el segundo Jhana, que carece de pensamiento inicial y sostenido; nacido de la concentración, y lleno de éxtasis y gozo. Al desvanecerse el éxtasis, permaneciendo imperturbable, atento y claramente consciente, entra y permanece en el tercer Jhana, y de él los Nobles declaran: «Ecuanimizado y atento, tiene una morada placentera». Al abandonar el placer y el dolor —como con la desaparición previa de la euforia y la angustia— entra y permanece en el cuarto Jhana: que está más allá del placer y el dolor; y purificado por la ecuanimidad y la atención plena. Esto se llama concentración correcta.
Así pues, los Jhanas constituyen el núcleo mismo de la enseñanza del Buda, tal como se presenta en este importante sutra.
Antes de convertirse en Buda, al comienzo de su búsqueda espiritual, Siddhattha Gotma estudió con dos maestros. El primero le enseñó los primeros siete Jhanas; el segundo, el octavo. Ambos le aseguraron que le habían enseñado todo lo que había que aprender. Pero Siddhattha aún no comprendía el origen del sufrimiento, así que abandonó a ambos maestros y se dedicó a seis años de prácticas de austeridad. Estas tampoco le proporcionaron la respuesta a su pregunta, por lo que las abandonó para seguir lo que se conoce como el Camino Medio. Los sutras indican que, la noche de su iluminación, se sentó bajo el árbol Bodhi y comenzó su meditación practicando los Jhanas (véase, por ejemplo, el Mahasaccaka Sutta - Majjhima Nikaya n.º 36 ). Cuando su mente estaba "concentrada, purificada, brillante, inmaculada, libre de imperfecciones, maleable, manejable, firme y alcanzaba la imperturbabilidad", la dirigió hacia los "conocimientos verdaderos" que dieron origen a su increíble avance en la conciencia. Así pues, vemos que los Jhanas no solo están en el centro de su enseñanza, sino que también lo estuvieron de su propia práctica.
QUÉ SON
La palabra pali Jhana se traduce mejor como "estado de absorción meditativa". Es la misma que la palabra sánscrita Dhyana, que deriva de Dhayati, que significa pensar o meditar. Ya sabes lo que es un "estado de absorción": es cuando te sumerges tanto en un programa de televisión, un videojuego o una novela de misterio que te sorprende cuando suena el teléfono y te devuelve a la realidad. Los Jhanas son ocho estados alterados de conciencia que pueden surgir durante periodos de intensa concentración. Los Jhanas son estados mentales que ocurren de forma natural, pero aprender a entrar en ellos a voluntad y a permanecer en ellos requiere práctica.
CÓMO ENTRAR EN LOS JHANAS
En los sutras se ofrece muy poca instrucción práctica sobre cómo realizar los Jhanas. Una posible razón es que los Jhanas eran una práctica muy conocida entre los buscadores espirituales serios hace 2500 años. Al igual que hoy, cuando se dan indicaciones para llegar a casa, no se incluye información sobre cómo arrancar el coche, cambiar de marcha, etc., por lo que no se consideraba necesario explicar cómo realizar los Jhanas. Otra posible razón es que los Jhanas se aprenden mejor en un entorno individual con un maestro; no se prestan a lo que hoy llamamos "aprendizaje teórico". Examinemos cada Jhana y cómo se realizan.
Concentración de acceso
Para que surja el primer Jhana, debes tener cierto grado de concentración. Esto se llama concentración de acceso. La concentración de acceso requiere Sila (moralidad). La descripción del primer Jhana comienza con "Apartado de los deseos de los sentidos, apartado de los estados mentales negativos...". Si no llevas una vida moralmente recta, no puedes esperar sentarte en un pequeño cojín y encontrarte "apartado de los deseos de los sentidos, apartado de los estados mentales negativos". Si no hay suficiente Sila, hay demasiado que desear, demasiado que odiar o temer, demasiado de qué preocuparse, etc. También podemos deducir que la concentración de acceso requiere que estés en una postura física cómoda y alerta; de lo contrario, estarás en una postura dolorosa que te llevará a la aversión o estarás demasiado somnoliento para meditar.
La concentración de acceso se puede inducir de diversas maneras. En los sutras se mencionan alrededor de cuarenta métodos de meditación, y unos treinta de ellos son adecuados para alcanzar el primer Jhana. Se centra la atención en el objeto de meditación y se mantiene hasta que se establece la concentración de acceso. Por ejemplo, si se ha elegido Anapanasati (atención plena a la respiración) como método de meditación, se centra la atención en la respiración y se mantiene hasta que se establece la concentración de acceso. ¿Cómo saber que se ha establecido la concentración de acceso? Varía según el método. En la atención plena a la respiración, esta se vuelve muy sutil, casi imperceptible, una vez establecida la concentración de acceso. Sin embargo, en todos los métodos, los pensamientos se desvanecen y no distraen del objeto de meditación. El primer Jhana tiene cuatro factores, siendo los dos primeros Vittaka y Vichara. Estas dos palabras suelen traducirse como "pensar y reflexionar". Básicamente, esto significa que la mente no deja de pensar por completo en el primer jhana; pueden existir pensamientos tenues y de fondo que no desvían la atención del objeto de meditación. Esta ausencia de distracciones se genera mediante la concentración de acceso.
Primer Jhana
Una vez establecida la concentración de acceso, se induce el siguiente factor del primer Jhana. Este tercer factor se llama Piti y se traduce de diversas maneras como deleite, euforia, éxtasis y arrebato. Al desviar la atención del objeto de meditación hacia una sensación placentera, especialmente una sensación física, y sin distraerse de ella, se entra automáticamente en el primer Jhana. La sensación placentera aumenta de intensidad hasta estallar en un estado inconfundible de éxtasis. Esto es Piti, que es principalmente una experiencia física. Este placer físico intenso se acompaña de placer emocional, y este placer emocional es Sukha (alegría), que es el cuarto factor del primer Jhana.
Por lo que he podido determinar, basándome en mi propia experiencia, la entrada al primer Jhana desde una perspectiva fisiológica se desarrolla más o menos así:
1) Calma tu mente con una atención sostenida al tema de meditación. Sospecho que la actividad de las ondas cerebrales muestra una disminución notable durante el acceso a la concentración.
2) Al centrar tu atención en una sensación placentera, creas un ciclo de retroalimentación positiva en tu mente. Por ejemplo, una de las sensaciones placenteras más útiles en la que concentrarse es una sonrisa. El acto de sonreír genera endorfinas, que te hacen sentir bien, lo que te lleva a sonreír más, lo que genera aún más endorfinas, y así sucesivamente.
3) La parte final y más difícil de entrar en el primer Jhana consiste en no hacer nada más que observar el placer. Cualquier intento de aumentar el placer, incluso cualquier pensamiento de querer aumentarlo, interrumpe el ciclo de retroalimentación y te sumerge en un estado mental menos tranquilo. Pero al no hacer nada más que concentrarte intensamente en el placer, te ves impulsado a un estado de conciencia inconfundiblemente alterado.
Segundo Jhana
El segundo Jhana tiene cuatro factores, dos de los cuales coinciden con los dos últimos factores del primer Jhana. El pensamiento inicial y sostenido ya no forma parte del proceso. Se pasa del primer al segundo Jhana al trasladar la atención del placer físico al placer emocional, del Piti al Sukha. Esto tiene el efecto de relegar el placer físico a un segundo plano y, además, de calmar profundamente la mente, el tercer factor del segundo Jhana. El primer Jhana es un estado muy intenso y agitado; el segundo Jhana es mucho más relajante. El último factor del segundo Jhana es la unificación de la mente, ya que el pensamiento de fondo del primer Jhana ha disminuido.
Tercer Jhana
El tercer Jhana tiene dos factores. Se pasa del segundo al tercero al soltar el placer físico y transformar el placer emocional de alegría a satisfacción, casi como si se bajara el volumen del placer emocional. El segundo Jhana tiene una cualidad ascendente, ya que la alegría parece fluir a través de uno; el tercer Jhana es mucho más de una satisfacción tranquila e inmóvil. La unificación de la mente permanece como el otro factor.
Cuarto Jhana
La transición del tercer al cuarto Jhana requiere un poco más de esfuerzo y desapego que las transiciones anteriores. La satisfacción del tercer Jhana sigue siendo un estado mental positivo. Esta satisfacción se refina hasta convertirse en una quietud profunda y ecuánime. No hay sentimientos positivos ni negativos, ni en la mente ni en el cuerpo. Solo hay una paz profunda y omnipresente, acompañada, por supuesto, de la unificación de la mente.
Los primeros cuatro Jhanas se denominan Jhanas de la materia sutil. El placer intenso, la alegría, la satisfacción y la quietud son estados con los que estamos familiarizados en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la calidad e intensidad de estos factores, tal como se experimentan en los Jhanas, son más sublimes que las que solemos experimentar, por lo que se les llama Jhanas de la materia sutil. Los siguientes cuatro Jhanas se denominan Jhanas inmateriales porque no se parecen a nada que experimentemos normalmente. Cada uno de estos Jhanas tiene dos factores: el primero sirve como nombre del Jhana, y el segundo es la concentración absoluta.
Quinto Jhana
El quinto Jhana se llama "La Base del Espacio Infinito". Recuerda que estos son solo nombres para experiencias que no nos resultan familiares. Simplemente se siente como un espacio infinito; no significa necesariamente que podamos experimentar todo el espacio del universo. Según los sutras, se accede al quinto Jhana "no prestando atención a la diversidad". Esto no es muy detallado, pero en realidad hay muy pocos detalles sobre "cómo" alcanzar cualquiera de los Jhanas. Muchas personas acceden al quinto Jhana desviando su atención del factor principal del Jhana anterior a los límites de su ser. Luego, comienzan a expandir mentalmente estos límites hacia afuera. Si puedes seguir concentrándote en imaginar que tus límites se expanden cada vez más, hasta llenar la habitación, el edificio, el vecindario, la ciudad, etc., eventualmente experimentarás un cambio repentino y te encontrarás en una vasta extensión de espacio vacío. La primera entrada a "La Base del Espacio Infinito" suele ser bastante dramática. Pareces estar observando una extensión de espacio vacío increíblemente grande. Puede dar la sensación de estar caminando hasta el borde del Gran Cañón y mirando hacia abajo, pero no hay otro lado ni fondo.
Sexto Jhana
El sexto Jhana se denomina "La Base de la Conciencia Infinita". Se ha confundido con la consecución de la unidad con toda la conciencia. Se puede acceder a él desde el quinto Jhana al comprender que, para contemplar una inmensidad infinita, es necesario poseer una conciencia infinita, y luego dirigir la atención hacia esa conciencia. Este cambio es bastante sutil, pero, al igual que la transición de cada Jhana al siguiente nivel superior, conlleva un aumento de la concentración.
Séptimo Jhana
El séptimo Jhana se denomina "La Base de la No-cosa". Se ha confundido con Sunyata (Vacío). Se puede acceder a él desde el sexto Jhana, desviando la atención de la conciencia infinita al contenido de esa conciencia. No es de extrañar que el contenido de la conciencia infinita sea vacío, puesto que dicha conciencia infinita se alcanzó desde el espacio infinito, que carece de percepción de diversidad.
Octavo Jhana
El octavo Jhana se llama "La base de la no percepción ni de la ausencia de percepción". Es bastante difícil hablar de él porque hay muy poco que decir. Percepción es una traducción de la palabra Sañña, que se refiere a la función de categorización y denominación de la mente. Por lo tanto, en este estado hay muy poco reconocimiento de lo que sucede, pero tampoco se ignora por completo. Es un estado muy pacífico y reparador, con la capacidad de revitalizar una mente cansada. Se accede a él desde el séptimo Jhana soltando toda la extensión externa e infinita y encontrando reposo en lo que parece ser un lugar de calma y tranquilidad muy natural. La mente parece saber mucho más sobre cómo encontrar este espacio de lo que se puede expresar con palabras.
Nuevamente, todos estos Jhanas son estados mentales que surgen de forma natural. Simplemente es necesario crear las condiciones adecuadas para que el Jhana surja, luego no hacer nada y la mente encontrará su propio camino hacia el corazón del Jhana. Cada uno de estos Jhanas requiere mayor concentración para acceder a él que el anterior. Cada uno de estos Jhanas resulta en una mente más concentrada que el anterior. Esta concentración es la razón principal de la importancia de los Jhanas. Con una mente sumamente concentrada, se puede comprender mucho más profundamente la naturaleza de las cosas tal como son. Dado que el ego debe aquietarse profundamente para "practicar" los Jhanas, después de "practicarlos", se perciben las cosas desde una perspectiva mucho menos egocéntrica. Por eso, la práctica de Jhana puede compararse con "afilar la espada de Manjushri"; una vez que la espada está afilada, una vez que la mente está concentrada, es mucho más fácil romper las ataduras de la ignorancia. (Manjushri es el bodhisattva tibetano de la sabiduría y suele representarse con una espada en la mano derecha, la cual utiliza para cortar las ataduras de la ignorancia).
A partir de lo anterior, podemos comprender mejor la enseñanza del Buda sobre Sila , Samadhi y Panna : moralidad, concentración y sabiduría. Te purificas para que, al sentarte a meditar, puedas concentrarte plenamente. Utilizas los Jhanas para concentrar tu mente con la mayor intensidad posible. Luego, comienzas a blandir la espada de Manjushri mediante una práctica de introspección que te permite adquirir sabiduría al ver las cosas tal como son, en lugar de desde tu perspectiva egocéntrica habitual.
CONTROVERSIAS SOBRE LA PRÁCTICA DE LOS JHANAS
Desde la época de Buda, las actitudes hacia los Jhanas han variado enormemente. En los Suttas se evidencia claramente que, desde muy temprano, existieron al menos dos escuelas de pensamiento. Un enfoque enfatizaba casi exclusivamente la práctica de la introspección, considerando que, dado que la introspección da origen a la sabiduría necesaria para la iluminación, esto era lo más importante. Un excelente ejemplo de un sutta que refleja este enfoque es el Sammaditthi Sutta ( Majjhima Nikaya n.° 9 ). En él, Sariputta ofrece un hermoso discurso sobre la Visión Recta. Aborda dieciséis temas importantes y concluye cada uno diciendo: «Cuando un noble discípulo ha comprendido [el tema] de esta manera, erradica la tendencia subyacente a la codicia, el odio, la vanidad del "yo soy" y la ignorancia, y al despertar el verdadero conocimiento, pone fin al sufrimiento aquí y ahora». Aquí, la iluminación se alcanza únicamente a través de la introspección; los Jhanas ni siquiera se mencionan.
Otra escuela de pensamiento otorgaba gran importancia a los Jhanas. Quienes seguían este enfoque practicaban los Jhanas con tal profundidad que desarrollaban Siddhis (poderes sobrenaturales). Estos Siddhis, como el oído divino (telepatía), la bilocación (estar en dos lugares a la vez), el recuerdo de vidas pasadas, etc., pueden considerarse fenómenos en los que la persona accede al "inconsciente colectivo". Este enfoque hacia la iluminación se encuentra en los Digha Nikaya Suttas n.° 2 al n. ° 12. En cada uno de estos suttas, el Buda enseña primero la moralidad y luego los Jhanas. A partir de la concentración resultante de los Jhanas, "uno aplica y dirige la mente" para alcanzar estos Siddhis. La iluminación se alcanza exactamente de la misma manera que el oído divino; no se discuten otras percepciones más allá del "conocimiento y la visión". Esta «fórmula» aparece en cada uno de estos once sutras de forma casi idéntica —algo previsible en una tradición oral—, lo que implica que no podemos estar seguros del contenido original del sutra antes de su inserción. La comprensión profunda apenas se menciona en este método. Aquí, la iluminación se alcanza mediante el desarrollo de poderes paranormales. Podemos suponer que la iluminación surge en aquel que ha desarrollado un contacto suficientemente íntimo con el inconsciente colectivo, hasta el punto de no concebirse a sí mismo como una entidad separada.
El Culasaropama Sutta (Majjhima Nikaya n.º 30), además de ser una excelente enseñanza sobre los peligros del materialismo espiritual, también hace referencia a los Jhanas. Sin embargo, presenta indicios que sugieren que el texto ha sido alterado. Su hermosa armonía matemática se rompe repentinamente en la sección 12 con una discusión sobre los Jhanas. Los Jhanas son una práctica de concentración, y ya se ha afirmado en la sección 10 que la concentración es un estado inferior al conocimiento y la visión. Pero cuando se introducen los Jhanas en la sección 12, se dice que son "superiores y más sublimes que el conocimiento y la visión". La inclusión de los Jhanas aquí hace que el sutta sea contradictorio en sí mismo. También contradice otros suttas que defienden los Jhanas. La formulación de los ocho Jhanas es la estándar "corta" (similar a la que se encuentra en el Mahasatipatthana Sutta), pero con la adición de una última frase en cada párrafo: "Este [también] es un estado superior y más sublime que el conocimiento y la visión". Esta frase contradice directamente la última frase de la sección 84 del Samaññaphala Sutta ( Digha Nikaya #2 ). En el párrafo anterior del Samaññaphala Sutta , el asceta dirige la mente concentrada, pura y brillante resultante del cuarto Jhana hacia el conocimiento y la visión. La comprensión obtenida "es un fruto visible del ascetismo, más excelente y sublime que los anteriores". Muchos otros sutras muestran indicios de este tipo de manipulación, y hoy nos queda la tarea de descifrar la enseñanza original.
CONCLUSIÓN
Los efectos de este debate milenario aún nos afectan hoy, no solo por desconocer el contenido original de los sutras, sino también por dificultar la comprensión del papel de los Jhanas. A veces se considera que los Jhanas son una práctica peligrosa porque no constituyen una práctica de introspección. El factor principal del primer Jhana es Piti, y en los comentarios se menciona Piti como una corrupción de la introspección (véase, por ejemplo, el Visuddhimagga). Esto se ha interpretado como que Piti es malo, cuando simplemente significa que no debe confundirse con un estado no mundano. El budismo Theravada en Occidente proviene principalmente de la tradición Mahasi Sayadaw de Birmania, una tradición de "introspección seca" (no Jhanica). Por lo tanto, los Jhanas rara vez se mencionan, y mucho menos se enseñan, en la doctrina budista Theravada occidental.
Los Jhanas también son difíciles de enseñar. No todos tienen un temperamento propicio para la práctica de la concentración. Incluso para quienes encuentran la concentración fácil, los Jhanas requieren un retiro prolongado y silencioso para su aprendizaje. Lejos de estar "aislados de estados mentales negativos", quienes desean aprender los Jhanas se ven inmediatamente inmersos en un estado de deseo. Finalmente, como se mencionó anteriormente, los Jhanas no se prestan al aprendizaje teórico; se necesita la retroalimentación directa e inmediata de un maestro para orientar la mente en la dirección correcta. Los Jhanas son estados naturales de la mente, pero la vida que llevamos a finales del siglo XX está tan llena de distracciones que resulta difícil encontrar la mente tranquila y natural.
Los jhanas son estados de concentración. Su práctica era de conocimiento común en tiempos de Buda. Él los practicaba, y los sutras dejan claro que constituyen la concentración correcta. Nos corresponde integrar los jhanas en nuestras prácticas espirituales actuales. Quizás entre los extremos de ignorarlos por completo y practicarlos en exceso, se encuentre el camino intermedio: utilizarlos como herramienta para agudizar la mente en la práctica de la introspección.
BIBLIOGRAFÍA
- Digha Nikaya, translated by Maurice Walshe, Wisdom Publications
- Majjhima Nikaya, translated by Bhikkhu Nanamoli & Bhikkhu Bodhi, Wisdom Publications
- When the Iron Eagle Flies, Ayya Khema, Arkana (a division Penguin Books)
- The Jhanas in Theravada Buddhist Meditation, Mahathera Henepola Gunaratana, Buddhist Publication Society
- Tranquility and Insight, Amadeo Sole-Leris, Shambala Publications
- Buddhist Meditation in Theory and Practice, Mahathera Vajiranana, Buddhist Missionary
Esta obra puede distribuirse libremente, como un regalo del Dhamma.
Quiero agradecer a Sarah Lewis por animarme a escribir este artículo y por toda su ayuda editorial. ¡Metta!
Leigh Brasington,
20 de marzo de 1997
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