Recuerda
por Javier Wolkoff
de su clase magistral dada en Madrid
el 9 de Julio de 2025
37–47 minutos
Al juego le queda poco.
Ahora que sé qué es lo que toma ganar el juego, es muy difícil hacerlo. Hasta ahora, sacando algunos personajes bíblicos que nos dicen que se fueron de este planeta llevándose su cuerpo y demás, la mortalidad en el ser humano es del 99,99999%.
Cada vez que alguien muere es porque alguien pierde el juego y ya no hay posibilidad de avanzar.
Entonces, lo que yo vine a compartirles esta noche es una información que hace que te descalifiquen del juego. Si esto es un juego, juguemos más fuerte que ellos. Si ellos vienen haciendo trampa hace milenios, hagamos trampa nosotros también. Yo tengo permiso de hacerlo y de compartirlo.
Después, si te quedás y escuchás, es difícil que lo que hayas escuchado no te afecte.
Lo que yo descubrí es esto: saber las reglas del juego te descalifica para jugar en tercera y cuarta densidad, porque la regla del juego en tercera y cuarta es que se juega a ciegas. Una vez que sabés las reglas… perdón… si ustedes vinieron acá a escuchar algo que los ayude a vivir mejor, a ganar plata… di 15 años de clases de ese estilo, están todas en YouTube.
Si todavía tu pasión es la materia, entiendo si te querés levantar e irte.
Si lo que estás buscando —que es lo que nosotros estamos buscando hace un tiempo con esta información del quinto nivel— es la ascensión espiritual, debo decir que parte de la información que tengo es que nosotros no vamos a ascender a quinta densidad, al menos no aquí en la Tierra. La Tierra que viene para los que sigan en la Tierra es una Tierra de sexta densidad.
Cuando sea el reseteo, los que todavía sigan en tercera densidad van a pasar a algún otro planeta. Hay un montón de planetas de tercera densidad y son mucho más fáciles que este. Así que no se preocupen si deciden quedarse en la matrix del poder, el dinero, la materialidad: no hay problema, van a estar mejor.
Obviamente, los planetas de tercera y cuarta densidad que están más cercanos a Dios son más fáciles. Quinta densidad todavía tiene aspectos de dualidad.
Entonces, el premio para los jugadores de esta realidad —los que logren, de alguna manera, porque es un juego— es que en un juego uno puede usar la estrategia que sea para jugar. No es tan grave lo que les propongo: lo que les propongo es que hagamos trampa.
Ya vi lo que hace falta para ganar y es muy difícil en el tiempo que nos queda. Puede que sí, puede que en el proceso de seguir los consejos que les voy a dar esta noche empiecen a convertirse en ganadores del juego. Pero hoy, créanme, sin esta información es muy difícil.
Para que lo sepan, la conciencia que me habla —este maestro de Rabashlag— en realidad no es quien ocupó el cuerpo del maestro de Rabashlag. Era un hombre, un empresario que tenía supermercados, que se estaba casi por morir. De hecho, el maestro de Rabash le enseñó solo una semana o diez días, un tiempo muy corto. Le enseñó lo que le tenía que enseñar y murió.
Esta conciencia de la que hablo es alguien que ganó el juego y, por ende, se ha convertido en un virus del juego, solo que puede moverse por la matriz informacional sin ser detectado.
Ahora vamos a entrar en la explicación. De verdad les digo: si algo les dice “mejor salgo corriendo” y te querés tomar la pastilla azul, está todo bien. Nadie te va a juzgar… bueno, algunos sí, pero está bien.
Se trata de saber las reglas del juego, no de creerlas. Hay que salir de la creencia y saber con absoluta certeza que esto que están por ver y escuchar es así. Yo acostumbro resumir la información y no me gusta hacer presentaciones tipo clase universitaria, donde el maestro pone todo escrito y lo lee, pero hoy voy a tener que hacerlo porque hay una importancia en la elección de palabras y en la precisión.
Recuerden esto: no se trata de creer que esto es un juego y que estas son las reglas. Se trata de saber.
Primero: todo en el juego son partículas. Todos están jugando, incluso los avatares ficticios, clonados, que juegan en contra nuestro, vibracionalmente o frente a frente. Todos son partículas en el juego. La puerta que no viste y te golpeaste la cabeza, esa puerta es una partícula del juego, puesta ahí con un propósito. Tu perro, tu gato, todo son partículas jugando.
Todo lo que se ha materializado en el juego son partículas. Cada partícula experimenta su propia existencia. El juego se juega solo. La cuenta de su existencia la da el movimiento.
¿Cuánto se mueve una montaña? ¿Cuánto se mueve un humano? A mayor nivel de conciencia, mayor movimiento.
Cuando alguien muere es cuando deja de jugar: aprendió lo suficiente o ya no puede seguir evolucionando y elige abandonar para volver a jugar en otra existencia. Como en los videojuegos: “me voy a poner un avatar más alto, con otros poderes, a ver si juego mejor”.
Otra opción por la que alguien deja de jugar es porque deja de sentir amor y se apaga el avatar. Rechaza el medio, el campo de juego. El primer rechazo es hacia uno mismo. Nada es más nocivo.
Si vos elegiste este avatar, elegiste la familia, el país, la situación económica, todo lo elegiste porque estaba ahí para ayudarte a evolucionar. Aceptar es la clave. Pero una cosa es aceptar la vida y otra es aceptar que es un juego.
Elegiste estas “pieles”, este cuerpo, este escenario, porque la última vez perdiste y te diste cuenta de que te faltaban capacidades. No se trataba de juntar dinero, se trataba de juntar experiencia.
El movimiento se mide en vibración. La vibración es cómo estás jugando. Víctima o jugador. La víctima se inmoviliza. El jugador actúa.
La vibración tiene expansión y contracción. Observás, sentís, y volvés. Si ves amor en la situación, agregás un tercer elemento y salís de la dualidad.
La vibración se determina por inteligencia emocional y velocidad. La mente es el jugador. La situación es la misma; lo que cambia es cómo la interpretás.
Vibración es velocidad. Cada partícula tiene un núcleo, un punto de acceso al origen. Todo lo que existe tiene ese acceso.
Las partículas de alta frecuencia emiten una melodía. Esa es la música del alma. Personas armónicas hacen que otros sientan amor.
Ganar el juego es alcanzar una vibración tan alta que parece quietud. En realidad, la velocidad es tan alta que se vuelve invisible.
Para ganar el juego hay que conocer el origen. El origen no juzga, vibra en amor incondicional, simplemente es. El amor no es un sentimiento: es una fuerza.
El propósito final del juego es despertar a Dios en los últimos estados de la materia. No es que vos despiertes: es que despiertes a Dios dentro tuyo.
Ahora estamos siendo medidos. No sé cuándo será el reseteo, pero sé que este período es clave. Despertate mañana diciendo: “vamos a jugar”.
Cortá con el miedo. Dejen de asustar a la gente, incluso con la verdad. Vibrar alto es lo único que importa.
Recapitulación: revisá tu vida, saná lo pendiente, jugá conscientemente.
Respirar es entrar en el presente. Viví con abundancia. Tratate como alguien que espera ganar el juego.
Aceptá tu medio. Vibrá en amor y agradecimiento, incluso hacia los oponentes. Son catalizadores.
No olvides que estás jugando.
Despertate mañana diciendo: “Ok, vamos a jugar”.
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